Sábado 1 de Abril de 2023

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HISTORIAS DE VIDA

15 de marzo de 2023

Un joven que trabajó de cartonero está a punto de recibirse de programador

La historia se Alejandro, un joven que mientras juntaba cartón, comenzó a subir su día a día en TikTok, creando una gran comunidad que le permitió conseguir un nuevo trabajo. Este bonaerense, que está a un año de conseguir el título universitario, contó su historia de vida.

La voluntad es clave para alcanzar las metas, y nadie lo sabe mejor que Alejandro Sabater. Arrancó sus estudios de programación desde la única Notebook que había en la casa, perdió su trabajo, comenzó a juntar cartón para seguir formándose, y hoy se desempeña como desarrollador web en una empresa.

Ahora bien, los grandes logros llegan luego de enormes esfuerzos. Todo comenzó cuando, previo a su trabajo juntando cartones, Alejandro fue despedido de la fábrica metalúrgica en la que laburaba desde los 18 años.

Justo después de esto, y a pesar de estar sin empleo, se dio cuenta de que no quería regresar a ese ámbito. Muy por el contrario, su pasión e intereses estaban puestos en la programación: deseaba profesionalizarse en dicho rubro.

TRAS PERDER SU TRABAJO, COMENZÓ A JUNTAR CARTÓN Y SE HIZO INFLUENCER PARA COSTEAR SUS ESTUDIOS

“Por recomendación de mi hermano empecé a juntar cartón, y ahí se me ocurrió la idea de subir mi día a día como cartonero cosa de ir ganando algo más, porque no es algo que se vea seguido”, comenzó relatando el muchacho, oriundo de José C. Paz.

Para ese entonces, Alejandro ya había empezado a sumergirse en la programación. Comenzó viendo tutoriales de YouTube cuando tenía tiempo libre, hasta que se quedaba dormido. Luego, se anotó en la universidad en agosto del 2021, y como era mitad de año debió esperar a principios del 2022 para arrancar.

Desde que su interés por esta profesión apareció, su única herramienta era la computadora de su pareja; de hecho, era la única que había en el hogar, y la utilizaban todos: el hijo de la mujer para estudiar, ella para trabajar, y él para seguir formándose.

Su labor juntando cartones le permitía tener un pequeño sustento y, además, pasar más tiempo con su familia. Los contenidos que después comenzó a crear para esta red social arrancaron casi a modo de entretenimiento, cuyo objetivo era ganar algún peso más.

 

“Primero me decían ‘estás más tiempo con el celular metido en esas cosas’. Me dediqué a hacer contenido en TikTok para ganar algo más. Al principio perdí un poco de tiempo, costó, hasta que las cosas salieron. Apareció gente que me dio mucho apoyo”, indicó.

El sostén de su familia, aún así, nunca estuvo ausente. Su mujer estuvo de acuerdo con él desde el primer momento en que decidió trabajar como cartonero y convertirse en influencer para poder costear sus estudios. Los frutos no tardaron en llegar.

LOS ESFUERZOS DE ALEJANDRO DIERON FRUTOS: LA PROPUESTA LABORAL QUE CAMBIÓ SU VIDA

Sus videos fueron premiados con donaciones de parte de los seguidores, las cuales le permitieron comprarse el set que tanto necesitaba para estudiar: un buen escritorio, una computadora apta y una silla en donde estar por largas horas.

Así, pudo comenzaron a crear y vender sus páginas web de forma independiente. No obstante, y lejos de que su esfuerzo dejara de recibir recompensas, un llamado cambió todo. “Una ayuda enorme fue cuando me contrataron de la empresa. Me llamaron luego de ver mis videos”, contó.

Esto le dio la posibilidad de laburar desde casa, tener un mejor sustento económico y dejar atrás su puesto de cartonero. Además, le enviaron todo el equipo de trabajo necesario para las tareas que le envían. Es así como también puede desarrollar su negocio freelance.

“Lo que fue salir a juntar cartón era una gran ayuda, pero tener un trabajo fijo que me gusta me salvó; me dio la posibilidad de tener más tiempo en mi casa con mi nene, mi familia, y sobre todo para estudiar”, confesó.

¿QUÉ SE NECESITA PARA SER PROGRAMADOR?

Para desarrollarse en este rubro, según explicó, se necesita pensar con mucha lógica. No es utilizar la memoria, sino enfrentarse problemas del momento, que tal vez obligan al programador a leer y analizar mucha documentación para buscar otras soluciones.

“No es difícil, es estar estudiando constantemente; uno puede aprender en dos o tres meses lo más básico. Para mi es de las cosas más fáciles que hay”, admitió, y luego sumó: “No soy bueno hablando, leyendo o escribiendo, pero me siento muy cómodo con el código”.

 

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