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SALUD

5 de junio de 2024

Un argentino, distinguido como uno de los siete sabios de la humanidad en cirugía cardiovascular

El médico Federico Benetti patentó una serie de técnicas innovadoras para tratar a pacientes con problemas del corazón y tuvo su merecido reconocimiento.

Una vez más, un argentino se colocó en el centro de la escena mundial. Se trata de Federico Benetti, un argentino que fue distinguido como uno de los siete sabios de la humanidad en el campo de la cirugía cardiovascular. Sí, realmente digno de destacar y de aplaudir.

La Primera Clínica de Cirugía Cardiovascular del Centro Hospitalario Henry Dunant decidió reconocer a diversas figuras del área y entre ellas se colocó el médico argentino, quien fue reconocido como uno de los «7 sabios de la humanidad de la década de oro de la cirugía cardiovascular».

Benetti, quien reside en Rosario, provincia de Santa Fe, viajó hasta Grecia para recibir el mencionado reconocimiento, una distinción que se hizo por primera vez en la historia de la medicina, lo que agiganta todavía más el logro conseguido por el argentino.

El médico nacido en nuestras tierras comenzó su carrera allá por 1973 y dos décadas después realizó innovaciones muy importantes en torno a técnicas para tratar a pacientes con problemas de corazón. Por ende, fue premiado en el Antiguo Salón del Parlamento de Grecia.

Con las mencionadas innovaciones, Benetti ha logrado más de 30 patentes de invención y ha llevado a cabo más de 500 presentaciones y publicaciones de su especialidad a lo largo de su carrera. También fue invitado por diversas universidades a lo largo y a lo ancho del planeta.

«Yo nací y tuve una infancia absolutamente normal, pero cuando era adolescente ya sabía que quería dedicarme a la medicina cardiovascular. No quería ser médico, quería ser cirujano del corazón. Esto era una cosa un poco extraña pero lo único que hacía era pensar permanentemente cómo trabajar sobre el corazón», señaló el protagonista de esta historia.

«Nadie me llevaba a ver una operación de corazón en un hospital», amplió Benetti, que capturaba sapos para ver qué pasaba en su corazón. «En mi cabeza daba vuelta permanentemente el hecho de tener que hacer algo para mejroar esto que nos preocupaba permanentemente», finalizó.

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