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HISTORIAS DE VIDA

18 de marzo de 2024

De hacer alfajores con la receta de la abuela a ganar la medalla de oro en el Mundial

Alfajores Arroyito nació casi como un hobby y en poco tiempo se transformó en un boom que multiplicó la producción y fue elegido el mejor del mundo en la categoría dulce de leche. "La única forma es trabajar y trabajar", cuenta uno de sus dueños.

Cuando Nicolás y Noelia –en pleno encierro de la pandemia– aceptaron el desafío de Instagram de reaccionar a una foto de algún random que estuviera en idéntica situación de aburrimiento, tenían 29 años, mantenían sus respectivos trabajos en el Poder Judicial y en el Congreso, comían cosas dulces, usaban a menudo las redes sociales, y lo más importante, no se conocían. La coincidencia los presentó, se gustaron, se vieron y vino la promesa de ella, cuando se iban a encontrar: “Te voy a llevar algo que hago yo y que es muy especial, es único”, y le puso un cartelito con una frase. Así de romántica, así de dulce, empieza la historia de los alfajores Arroyito, medalla de oro en el Mundial de Alfajor 2022 en la especialidad Dulce de Leche, con una producción diaria de 1500 unidades, una fábrica en Tapiales con 12 empleados y un crecimiento cotidiano que se mide en que hace apenas tres años hacían en promedio 10 alfajores por día. Nicolás es quien atiende a ADN+ para presentarnos esta delicia que es un boom por lo rico y por lo original de sus sabores.

-¿Cómo empezaron con los alfajores Arroyito?

-En principio fue un emprendimiento de mi novia Noelia, en ese momento todavía no nos conocíamos, ella tenía la receta familiar de los alfajores de la abuela, que se distinguían por la cantidad de dulce de leche que tienen, y ella los hacía y los vendía al ritmo que podía, en su trabajo; capaz tardaba una semana en entregar un pedido pero eran tan ricos que la gente los esperaba. Así empezó ella en 2017 y después vino la pandemia.

-¿Cómo fue que se conocieron en plena pandemia, con las dificultades que había?

-Por un juego de Instagram ja,ja.  Era un juego que uno tenía que subir una foto a tu perfil, estábamos todos en las casas encerrados, y uno tenía que reaccionar a esa foto que te aparecía. La cosa fue que nos terminamos agregando a las redes, nos pusimos a hablar, fue evolucionando la relación y la primera vez que nos vimos me dijo: «Te traigo algo que hago yo que es único, que es especial», y le puso un cartelito que decía «Para un gran hombre de una gran mujer». Los probé y no lo podía creer que fueran tan ricos, los tenía guardados en mi casa y los escondía porque no quería convidárselos a nadie para comérmelos yo.  Trabajaba en el Poder Judicial en esa época, y empecé a darle una mano con los alfajores al principio siendo la persona que los bañaba en chocolate. Ella me quiso contratar como su empleado y yo ahí le dije: «O vamos juntos o nada». Socios o nada.

-¿Dónde fue el primer espacio de expansión, de salir de la cocina de la casa de ella para empezar a crecer?

-En el parque de la casa de de ella construimos un quincho, compramos las primeras máquinas, y a partir de ahí empezamos a crecer y crecer, hoy estamos emplazados en un galpón de casi 80 m² y son 12 empleados entre la parte administrativa y la producción. Estamos haciendo casi 1500 alfajores por día, es realmente una locura hermosa.

-¿Hoy ambos se dedican full time al proyecto de Arroyito?

-Si, yo soy abogado, dejé un poco de lado mi carrera, mantengo algunos clientes particulares pero mi cabeza está puesta al 200% en el proyecto, hoy estoy más en la parte administrativa y contable, y Noelia en la parte mas estética, de imagen, de packaging, además del control de calidad de todo lo que hacemos. Somos muy equipo los dos, compartimos decisiones, compartimos los buenos momentos, los malos momentos, pero siempre vamos para adelante, estamos muy contentos y muy enamorados, y vamos por más, aún con lo difícil que es emprender en Argentina, que a veces uno siente que está en una montaña rusa por las cosas que te van pasando pero confiamos en lo que hacemos y somos optimistas.

-¿En qué momento se dieron cuenta que estaban creciendo tanto que se decidieron a jugársela por el proyecto completamente?

-Te soy muy sincero, nos dimos cuenta desde que arrancamos, y lo agradezco al Universo, porque nunca paramos de crecer. Al principio teníamos 30 pedidos por mes y hoy estamos en alrededor de los 500 pedidos. Tenemos mayoristas, tenemos distribuidores, estamos dando pasos agigantados aún con la situación económica del país actual, vamos para adelante porque creemos que es un país que tiene un montón de cosas positivas y la única forma es trabajar y trabajar.

-¿Qué significó para ustedes el hecho de de haber logrado la medalla de oro como mejor alfajor de dulce de leche en el Mundial en 2022?

-La verdad fue una locura. Encima a ese campeonato nosotros no fuimos con stand propio, sino que nos llevaron y lo hicimos competir, porque económicamente estaba fuera de nuestras posibilidades poner el stand. Cuando nos eligieron, realmente nos pusimos a llorar porque para nosotros había sido una locura, nos dio un gran impulso a la marca, esa semana fueron una locura de pedidos.

-¿Qué otros productos conforman la oferta de la marca?

-Nos destacamos porque hacemos productos que tienen golosinas adentro, tenemos la línea de clásicos que es un alfajor de tapas clásico blanco y negro, con mucho dulce de leche, y después tenemos una línea especial que son un éxito total rellenos con Ferrero, Kinder, con tapas de Oreo. La verdad es que tenemos muchas variedades.

-¿Cuál era tu alfajor favorito cuando eras chico?

-Yo comía mucho los Guaymallén, era mucho de jugar al fútbol y siempre estaba el alfajor y la gaseosas después del fútbol.

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